Nadie desarrolla lipedema por comer mal o por no moverse lo suficiente, aunque a muchas pacientes se lo hayan repetido durante años. El lipedema tiene un origen multifactorial: predisposición genética, cambios hormonales, alteraciones en las propias células grasas y en el sistema linfático y vascular, e inflamación crónica del tejido. La causa exacta sigue sin conocerse, pero esos cuatro factores explican por qué la grasa se acumula en piernas, caderas y brazos y por qué no responde a la dieta. Entender de dónde viene sirve para dos cosas: dejar atrás la culpa y elegir el tratamiento adecuado antes de que la enfermedad avance de grado. Si sospecha que lo tiene, el camino es reconocer qué factores se dan en su caso, identificar en qué grado está y llegar a un diagnóstico con un especialista que sepa distinguirlo del linfedema y de la obesidad.

¿QUÉ ES EL LIPEDEMA?

El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido adiposo, reconocida por la OMS en la Clasificación Internacional de Enfermedades, que afecta en su mayor parte a mujeres. Se produce cuando la grasa se distribuye de manera desigual, con más volumen en las caderas, muslos, nalgas y piernas, aunque también puede afectar a los brazos. Se considera una enfermedad multifactorial que necesita ser investigada más a fondo, puesto que aún quedan muchas preguntas sobre su origen, sus síntomas y su tratamiento.

¿POR QUÉ APARECE EL LIPEDEMA?

La causa exacta del lipedema es desconocida. Es una condición médica compleja, en la que convergen varios factores: genética, hormonas, el sistema linfático y vascular, y procesos inflamatorios en el tejido graso. Comprender estas causas no solo ayuda a las pacientes a dejar atrás la culpa, sino que también orienta el tipo de tratamiento más adecuado para cada caso. El lipedema es incurable, pero las terapias de manejo de la sintomatología ayudan mucho, y existen intervenciones quirúrgicas con muy buenos resultados para mejorar la calidad de vida. Estos son los factores que la investigación señala como responsables.

LA GENÉTICA COMO ORIGEN DEL LIPEDEMA

En consulta es muy común oír a las pacientes hablar de su madre, su abuela o su tía “de piernas o nalgas gruesas”. Los estudios confirman que hay una tendencia a que el lipedema se presente en varias generaciones de la misma familia, y es un factor de riesgo. Aunque aún no se conoce un gen específico portador del lipedema, los estudios señalan que existe una probabilidad significativa de transmitirlo a la siguiente generación si uno de los padres es portador.

No obstante, ser portador no quiere decir que se desarrolle la enfermedad, por lo cual también se necesitan otros factores, como el hormonal, para que exista el lipedema. Distintas investigaciones científicas están explorando qué mutaciones o variantes genéticas podrían ser las culpables.

EL FACTOR HORMONAL

Otro patrón común entre las pacientes es que casi todas reconocen el origen, desarrollo o empeoramiento del lipedema en etapas de cambios hormonales significativos. No es casualidad: el tejido adiposo tiene receptores hormonales. Hay razones para creer que la fluctuación del estrógeno es clave en el desarrollo y progresión del lipedema. Las tres etapas que más se relacionan con su aparición son:

  • La adolescencia. Muchas mujeres recuerdan la etapa de la pubertad, con todos sus cambios hormonales, como el comienzo de la acumulación de grasa en las piernas o muslos.
  • El embarazo. Implica una de las fluctuaciones hormonales más grandes en la vida de una mujer, y no es raro que también comiencen, o se intensifiquen, los síntomas típicos del lipedema.
  • La perimenopausia y la menopausia. El reacomodo hormonal que ocurre en esta fase de la vida puede activar o agravar el lipedema en personas que quizás solo tenían síntomas leves.

Este componente hormonal también explica por qué el lipedema afecta mayormente a mujeres y es extremadamente raro en hombres. Además, existe otro tipo de relación entre hormonas y lipedema, como por ejemplo el hipotiroidismo, que puede ser un factor relacionado.

DISFUNCIÓN DE LAS CÉLULAS GRASAS

El tejido adiposo en el lipedema funciona de manera distinta que en el resto del cuerpo sano. Las investigaciones más recientes apuntan a que las células grasas no solo son más grandes y más numerosas, sino que presentan alteraciones en cómo se comunican con el organismo y entre sí.

El tejido adiposo “enfermo” genera un ambiente de inflamación de bajo grado y constante. La inflamación crónica podría explicar algunos síntomas típicos del lipedema, como la sensibilidad al tacto, el dolor y la tendencia a los moretones, puesto que los tejidos inflamados suelen ser más frágiles.

Este tejido graso también se comporta de manera diferente a la grasa “normal” en relación con la dieta y el ejercicio. Mientras que la grasa convencional se puede reducir con una dieta hipocalórica, la grasa del lipedema tiende a ser resistente a ella. Por eso tantas pacientes sienten frustración por haber hecho muchas dietas y ejercicio y no ver resultados.

ALTERACIONES EN EL SISTEMA LINFÁTICO Y VASCULAR

El sistema linfático tiene la función de drenar el exceso de líquido de los tejidos y de transportar células del sistema inmunológico por todo el cuerpo. En pacientes con lipedema, aunque el sistema linfático técnicamente funciona con normalidad en las etapas iniciales, el aumento de grasa puede ejercer presión y, con el tiempo, comenzar a afectar su capacidad de drenaje.

Igualmente, los vasos sanguíneos pequeños (capilares) pueden ser más frágiles en las áreas afectadas. Esto contribuye a la aparición de moretones con pequeños golpes, además de la sensación de pesadez e hinchazón que muchas pacientes describen como parte de su vida diaria, especialmente después de estar mucho tiempo de pie. Esto también puede pasar en pacientes con obesidad.

Es por esto que el lipedema se confunde muy a menudo con el linfedema. Es más, un lipedema en su última fase y sin tratamiento se convierte en lipolinfedema. Sin embargo, el linfedema y el lipedema son patologías diferentes. El linfedema es, en esencia, un trastorno primario del sistema linfático, mientras que en el lipedema el sistema linfático se ve comprometido de forma secundaria, como consecuencia del propio tejido graso alterado. Además, el linfedema puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier edad, y el lipedema es un problema principalmente femenino.

FACTORES INFLAMATORIOS Y DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Los estudios que exploran el papel del sistema inmunológico en el lipedema han identificado una mayor cantidad de células inmunitarias dentro del tejido graso afectado. Esto ayuda a entender que el lipedema no es simplemente un problema “estético”, sino una condición con una base inflamatoria real, medible y con impacto físico genuino.

Una inflamación crónica de bajo grado puede contribuir a la progresión de la patología: cuanto más se inflama el tejido, más propenso se vuelve a retener líquido y a generar cambios estructurales y, a su vez, se puede intensificar la inflamación.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL LIPEDEMA?

Los síntomas principales son los siguientes:

  • Un acúmulo de grasa en la zona afectada que es desproporcionado con respecto al tamaño del resto del cuerpo. Por eso muchas pacientes tienen el tronco “normal”, pero las piernas, los muslos y los glúteos más grandes y desproporcionados.
  • En muchos casos, la grasa se acumula hasta el tobillo y no afecta a los pies.
  • En la zona media, el lipedema puede provocar un efecto “delantal” al colgar la piel del abdomen inferior.
  • Los glúteos no suelen tener la grasa distribuida de manera uniforme, ya que el lipedema hace que se acumule solo en la región superior.
  • El lipedema también se presenta en la zona superior de los brazos, que se convierte en la afectación más visible. La piel de los brazos se vuelve tan pesada que se descuelga rápidamente y luce péndula (incluso a una edad temprana). Al igual que en los pies, las manos no muestran signos de lipedema, ya que la acumulación se detiene en la muñeca.
  • La grasa puede adquirir una apariencia similar a la celulitis, también conocida como “piel de naranja”.

Hay tipos y grados de lipedema, y cada uno viene con síntomas diferentes. Si usted padece lipedema, también puede sentir lo siguiente:

  • Dolor y sensibilidad en la zona afectada.
  • Fatiga crónica o malestar general, además de sensación de pesadez en piernas o brazos.
  • Moretones con facilidad.
  • En ocasiones, niebla mental.
  • Almohadillas de grasa en la parte interna de la rodilla.
  • Hinchazón en las piernas y los pies después de estar de pie o moverse.
  • Nódulos firmes debajo de la piel.

¿CUÁLES SON LOS GRADOS DEL LIPEDEMA?

GRADO I

Las extremidades comienzan a verse desproporcionadas, pero no de forma grave. La piel permanece intacta (sin hoyuelos ni arrugas). Las piernas son dolorosas, pero la sensación mejora cuando la zona está cubierta con una prenda de compresión o elevada. Esta fase responde mejor al tratamiento.

GRADO II

La inflamación y la sensación de hinchazón se vuelven más frecuentes y duraderas, incluso con elevación. La piel comienza a cambiar de aspecto. Se pueden observar lipomas (tumores grandes y benignos). Dependiendo del tipo de lipedema, esta fase debería responder bien al tratamiento.

GRADO III

El tejido afectado comienza a endurecerse y el tejido conectivo adquiere una textura fibrótica. Grandes cantidades de grasa sobresalen y distorsionan la forma de la parte del cuerpo. Se puede tener artritis de aparición temprana en articulaciones sobrecargadas por el peso del exceso de grasa. Esta fase ya no responde bien a las terapias menos invasivas.

GRADO IV

El grado IV es la forma más agresiva de lipedema y no responde bien a la mayoría de los tratamientos. La inflamación y el endurecimiento extenso de las zonas afectadas serán mayores, más intensos y más duraderos. En esta fase puede desarrollarse lipolinfedema.

DIAGNÓSTICO EN TOTAL LIPEDEMA CARE

No existe un examen de laboratorio que pueda confirmar el lipedema, por lo que se diagnostica con un examen físico y la toma de un historial médico. El Dr. Schwartz y su equipo en Total Lipedema Care siguen un protocolo especializado para llegar a un diagnóstico y un tratamiento personalizados.

  • Examen físico. En consulta, el Dr. Schwartz hace un examen físico integral de la paciente, examinando el acúmulo de grasa en piernas y brazos, buscando los nódulos típicos del lipedema y evaluando la sensibilidad a la presión y al tacto.
  • Historial médico. Es clave para entender la calidad de vida de la paciente, su capacidad de moverse sin dolor y la intensidad de la pesadez crónica y la tendencia a los moretones.
  • Resistencia a perder peso. Otro factor importante es saber si la paciente ha perdido peso y cómo ha reaccionado la zona con lipedema, puesto que la grasa del lipedema no responde a la pérdida de peso.
  • Cambios hormonales. El equipo busca entender el comienzo de los síntomas y si hay alguna relación hormonal, ya que el comienzo o desarrollo del lipedema está ligado, en su mayoría, a cambios hormonales.
  • Descartar otros diagnósticos. Se descartan uno a uno los demás diagnósticos posibles, como el linfedema.

CÓMO SE TRATA EL LIPEDEMA

Las pacientes que sufren esta enfermedad llegan a la clínica cansadas de haber probado dietas y ejercicios. Aunque no existe una cura a día de hoy, hay un conjunto de terapias que pueden ayudar a detener la progresión del lipedema y, sobre todo, a mejorar la calidad de vida. Total Lipedema Care ofrece el manejo médico de todos los tipos y todos los grados de lipedema, con tratamientos de mayor o menor intervención según el caso:

  • Terapia de compresión. Uso de prendas de compresión hechas a medida para aplicar presión en las extremidades afectadas.
  • Drenaje linfático manual. Masaje especializado para estimular el drenaje linfático, que ayuda a prevenir la fibrosis y a mejorar la hinchazón y la sensación de pesadez.
  • Dieta y ejercicio. Para mejorar la circulación y reducir la inflamación se recomienda una dieta antiinflamatoria y ejercicio de bajo impacto. Hay otras opciones; por ejemplo, la lipo mesoplastia combina medicación y dieta antiinflamatoria.
  • Otras terapias. Por ejemplo, la radiofrecuencia puede mejorar la apariencia de la piel.
  • Cirugía plástica o Water-Jet Assisted Liposuction (WAL). La solución número uno y, dependiendo del grado, la única solución, es la cirugía. El tratamiento quirúrgico consiste en una liposucción con protección linfática que extrae la grasa patológica sin dañar los vasos linfáticos, llamada Water-Jet Assisted Liposuction (WAL) o liposucción asistida por chorro de agua. La liposucción mejora la calidad de vida de las pacientes con lipedema.

DR. JAIME SCHWARTZ, CIRUJANO PLÁSTICO ESPECIALISTA EN LIPEDEMA

En Total Lipedema Care, el Dr. Jaime Schwartz ha creado un centro clínico integral que entiende todos los componentes del lipedema. Especialista en las intervenciones quirúrgicas, el Dr. Schwartz también siente una gran empatía por sus pacientes y quiere hacer todo lo necesario para mejorar su calidad de vida. En la clínica, las pacientes encuentran el entendimiento que no han recibido durante todo este tiempo, y un equipo de profesionales especializados en las mejores técnicas de cirugía y en el tratamiento menos invasivo de manejo del lipedema. Lo más importante es poder confiar en un tratamiento altamente personalizado, con un equipo que acompañe de verdad.

Si quiere encontrar apoyo, respuestas y resultados, el equipo de Total Lipedema Care en Beverly Hills y Arizona está esperando para mejorar su calidad de vida. Llame hoy mismo al 888-LIPEDEMA (888-547-3362) y programe su cita.